Martin Luther King

Como cada tercer lunes del mes de enero, el 19 de este mes se celebra en Estados Unidos el “Día de Martin Luther King”, un día en el que la comunidad afroamericana de este país recuerda la figura y el significado del reverendo Dr. Martin Luther King, Jr., una fecha que, en esta ocasión, además tiene un significado muy especial.

El día del homenaje de Martin Luther King

Efectivamente, desde 1986 se viene celebrando en EE.UU. este día tan significativo para la comunidad afroamericana, un día que este año precede a la toma de posesión de Barack Obama como Presidente de los EE.UU. el próximo día 20 de enero, el primer Presidente afroamericano en la historia de este país, una coincidencia en el tiempo que da pie a muchas lecturas y que, desde luego, quedará marcada en la Historia.

Ciertamente Barack Obama no es el reverendo Martin Luther King y la biografía de ambos coincide en muy poco, por no hablar de sus planteamientos ideológicos ni de la base de sus respectivos apoyos. Se puede decir que el reverendo King fue un líder auténtico, hecho a si mismo como resultado de una sólida formación religiosa de la que extrajo las convicciones que le hicieron encabezar la lucha por los Derechos Civiles en la sociedad norteamericana en la década de los 60. En cambio, Obama es el fruto de una educación académica en el seno de una familia acomodada, cuyo liderazgo se debe únicamente al apoyo mediático y a la facilidad con que hoy día se moviliza la opinión de las masas desde arriba, no desde abajo.

Sin embargo, esas diferencias no impiden reconocer que con la victoria de Obama se cumple parte del “sueño” de Martin Luther King, algo que tan sólo unos años pareciera imposible, otro de los tópicos que se imputaban a la democracia más antigua del Mundo y que se ha demostrado falso. Y es precisamente ese posibilismo en el que confió el reverendo King el que ha permitido que el próximo día 20 de enero se cumpla parte de aquel “sueño”, posibilismo que llevó a Martin Luther King a renunciar a la violencia y optar por la desobediencia civil como método de lucha y reivindicación, considerando que la no violencia y la desobediencia civil eran herramientas de la propia democracia aún no explotadas.

Frente al “Black Power” incipiente como método de lucha, Martin Luther King decía que “los motines no arreglan nada”; frente al “romáticismo” del “Ché”, el reverendo King decía que se trataba de una “ilusión romántica”; frente al antisionismo y los ataques brutales del Mundo Árabe contra el recién nacido Estado de Israel, el Doctor King decía: “el antisemita se regodea en cada oportunidad en la que puede liberar su malicia. Los tiempos han convertido en impopular la manifestación abierta del odio a los judíos. Siendo éste el caso, el antisemita busca siempre nuevas formas y foros en donde poder instilar su veneno. Ahora lo esconde tras una nueva máscara. ¡Ahora no odia a los judíos, sólo es antisionista!”. Martin Luther King prefirió seguir el ejemplo de Jesús como método de lucha y asentar su lucha sobre las sólidas bases de la tradición judeo-cristiana y sobre la llamada “ética de la reciprocidad” (trata a tus congéneres igual que quisieras ser tratado).

La lucha dentro de las reglas que ofrece la democracia es la gran enseñanza que nos dejó el reverendo Martin Luther King, confiando en que, con ello, los resultados a largo plazo sería mayores que con la violencia, confiando en que su “sueño” se cumpliría siguiendo los dictados de Gandhi y de Henry David Thoreau (quien en 1866 estableció el concepto de “desobediencia civil”), “sueño” que, en parte, ahora se cumple.

Martin Luther King es de esos iconos que perduran generación tras generación y cuyas enseñanzas deben servir de guía para combatir las injusticias. Hoy día, cuando la opinión pública se forma a golpe de encuestas, cuando la sociedad sólo se moviliza cuando los grandes grupos mediáticos lo deciden y en pos de sus intereses, cuando el individuo y su libertad quedan anulados por el colectivismo, cuando el individuo queda obligado a quedar etiquetado como de “derechas” o de “izquierdas”, anulando con ello la capacidad de la persona de formar su propia opinión y de contradecir el “pensamiento único” de lo “políticamente correcto”, las enseñanzas del Doctor King se evidencian más necesarias que nunca cuando la sociedad civil ha delegado en otros la formación de su propia opinión, algo que hoy día impediría que uno de los iconos más importantes del siglo XX pudiera florecer como lo hizo el Doctor King.

Los Derechos Civiles en Estados Unidos

El Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos impulsado por Martin Luther King consiguió superar la trampa en la que hoy nos encontramos, una falsa dicotomía entre “derechas” e “izquierdas”, entre “ateísmo” y “religiosidad”, entre “progresismo” y “conservadurismo”, … Aquel Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos logró aunar a gentes de distintas creencias en la lucha por un ideal, algo que fue posible precisamente porque el objetivo del mensaje del reverendo King tenía como destinatario lo más profundo del individuo: su conciencia.

Hoy día usurpan la lucha de King quienes pretendidamente enarbolan la bandera de la paz, de la no violencia, de la cultura y de otros tantos conceptos que sirven a la perfección a los oscuros intereses mediáticos que, sin embargo, callan ante las injusticias cuya crítica no encaja en su “pensamiento único”, movilizando así a la sociedad sólo para lo estrictamente útil y a toque de SMS.

Este 19 de enero se vuelve a celebrar en Estados Unidos el “Día de Martin Luther King”, un día que, en esta ocasión, está lleno de esperanzas, que confirma que la libertad del individuo en democracia hace posible cualquier sueño, como el que el reverendo compartió con todos los presentes en la Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad del 28 de agosto de 1963.